La semana pasada, la Asociación Nacional de Realtors (NAR por sus siglas en inglés) publicó su informe más reciente acerca de las ventas de casas ya existentes. Según el mismo:

El precio medio de una casa ya existente, entre todos los tipos de casas, en enero fue de $240,500, un incremento de 5.8 por ciento desde enero 2017 ($227,300). El aumento del precio de enero marco el 71° mes consecutivo de ganancias año tras año”.

Setenta y un meses consecutivos de aumento en el precio puede causar preocupación en algunas personas acerca de que el valor actual de las viviendas pueda estar demasiado inflado.

Sin embargo, por su parte, Zillow emitió un comunicado de prensa el cual reveló que:

Si no hubieran ocurrido los efectos de burbuja y posterior desplome de las viviendas, y los precios de las casas, en cambio, se hubieran apreciado a un ritmo constante, el valor medio de éstas hoy día sería mayor que su valor actual”.

A continuación mostramos dos gráficos que ayudan a comprender por qué los precios de las casas se encuentran exactamente donde deberían estar.

El primer gráfico muestra el precio real medio de las ventas de casas desde 2000 hasta 2017.

 

Vista de manera aislada, esta gráfica podría causar más preocupación ya que muestra cómo el valor de las viviendas aumentó a principio de la década del 2000, luego se derrumbó y ahora aumenta de nuevo.  Así da la sensación de una montaña rusa que está a punto de dar un nuevo giro hacia abajo.

Sin embargo, si incluimos al anterior la información acerca de dónde se ubicarían naturalmente los precios si no hubieran habido las fluctuaciones de auge y caída, podemos ver una historia diferente.

 

Las barras azules en esta gráfica representan donde podrían estar los precios si los mismos hubieran aumentado con una tasa de apreciación anual normal (3.6 %). Al agregar 3.6 % al precio real de la década del 2000 y repitiendo ese nivel de apreciación en cada año subsiguiente, podemos ver que los precios estuvieron sobrevalorados durante el auge, subvaluados durante la caída y de hecho un poco más bajos de donde deberían estar hoy día.

En conclusión:

Basándonos en los niveles de apreciación histórica, debemos sentirnos tranquilos y confiados de que el valor actual de las casas no está demasiado inflado.